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lunes, 8 de diciembre de 2014

La Santisima Trinidad con San Andrés y San Babilés

La Colección del Museo Nacional de San Carlos
GOTICO

Anónimo aragonés, siglo XV. La Santísima Trinidad con San Andrés y San Babilés, s. f.

Óleo sobre tabla, 186 x 140 cm. Escuela española.



Esta representación de la Santísima Trinidad era muy común durante el siglo XV: Dios Padre, con largas barbas blancas, sentado en un rico trono, sostiene a Jesús crucificado. El Espíritu Santo, en forma de paloma, está posado sobre la cruz. A la izquierda de la Trinidad, San Andrés sostiene con una mano un libro y con la otra protege la figura del donante, quien entre sus manos muestra una filacteria con la leyenda "Señor, ten piedad de nosotros"; a la derecha se encuentra San Babilés, vestido como obispo y con la mano desprendida, en señal de su martirio.
La profundidad en esta pieza está lograda por medio de la organización de las figuras en diferentes planos, así como por la jerarquización de los personajes. La producción artística valenciana en el siglo XV recibió la influencia de la pintura francesa y de la miniatura flamenca, que se aprecia en los detalles preciosistas ricamente elaborados, como la túnica del Padre y la corona que ostenta su cabeza.

San Lucas y San Mateo

 La Colección del Museo Nacional de San Carlos
GOTICO

Juan  de Levi, siglo XV. San Lucas y San Mateo, s. f.

Óleo sobre tabla, 99 x 127 cm. Escuela española.

El díptico de Juan de Levi formó, seguramente, parte de la predela de un retablo. Las figuras principales, enmarcadas por arcos ojivales característicos de la arquitectura gótica, corresponden a San Mateo y San Lucas que muestran las leyendas de sus escritos. El  primero, quien trazó en su EVANGELIO la genealogía de Cristo hasta Abraham, aparece acompañado del ángel, de enorme alas y nimbo, con que se le simboliza. En tanto que a Lucas, autor de los HECHOS DE LOS APÓSTOLES, lo acompaña el buey de la visión de Ezequiel.
Sobre la mesa hay plumas y pinceles que enfatizan su calidad de patrono de los pintores, pues, según la tradición cristiana, este evangelista realizó el primer retrato de la Virgen. En los extremos inferiores, flaqueando la escena central, aparecen los dos evangelistas en miniatura. El fondo azul de la escena está enriquecido con motivos vegetales, mientras que en las ojivas doradas de los arcos y demás recursos arquitectónicos, las elementos simétricos ostentan un ritmo ondulatorio y dinámico. Los personajes son alargados, sin expresión en los rostros, faltos de corporeidad y en los vestidos predominan los detalles. Algunos elementos accesorios de la composición, como el mobiliario, destacan por su planimetría, otros como el buey, por la ingenuidad con que están pintados.

Retablo de la Encarnación

La Colección del Museo Nacional de San Carlos
GOTICO

Pere Espallargues, Molins de Rey,  Caltaluña, ca. 1425-1495
Retablo de la  Encarnación, ca.
 1465


 Esta pieza es uno de los tres retablos góticos góticos existentes en México. Presenta la organización tradicional de este tipo de obras: está dividido en calles y predela, cada uno de los recuadros alude a la vida de Cristo. En la tabla central, la Virgen, sentada en un espléndido trono, tiene en su regazo al niño Jesús, quien con una mano bendice y con la otra sostiene la banderola de la resurrección
Con los dos ángeles que flaquean la escena, el pintor logra la simetría y el equilibrio  propios del gótico español- En la calle derecha se observan las escenas de la vida de Jesús correspondientes a la presentación en el templo a la adoración de los pastores; del otro lado se advierten alusiones a la Anunciación y al Nacimiento. En la predela se muestran imágenes de santos con los atributos propios de su martirio y, arriba al centro, está la imagen de Cristo crucificado, acompañado de la Virgen y San Juan. En todas las figuras de este retablo se percibe una actitud hierática y solemne, característica de la escuela flamenca que influyó a los pintores catalanes. M. A. F.